3 consejos para encontrar el maridaje perfecto para el vino:


Sabemos que hay días en donde apenas se come, cuando hay tanto por hacer que no se disfruta ni un minuto del día, pero también sabemos que, por justicia divina, llegan los días de disfrute. Escogemos el día, el horario y nos consentimos con una copa de vino. Es entonces que nos encontramos con la misma pregunta ¿Cómo maridar mi bebida correctamente? Es por eso que en esta ocasión, Dos Cuerpos te dará los consejos claves para escoger el maridaje perfecto para tu vino preferido.


Primero consejo: Buscar la armonía.


El primer consejo que te damos es buscar la armonía entre los aromas, los sabores y la estructura de la comida y el vino. Esta armonía es fácil de hacer cuando visitas la tierra en donde se hizo el vino ya que se dice que los vinos de una región armonizan naturalmente con los ingredientes y recetas. Es por eso se dice que la tierra es sabia y por lo que te recomendamos maridar los aromas ahumados de un vino como el Plata .925, una combinación de tempranillo, grenache y syrah, con unos taquitos de birria bien tatemados de Ensenada. Los vinos tintos y jóvenes como este presentan la suficiente acidez y astringencia para limpiar la boca de los niveles de grasa producidos, por lo mismo, se pueden escoger otros alimentos como el spaghetti a la carbonara. Recuerda que lo que buscamos es un nuevo sabor creado por el equilibrio, la interacción y el balance entre maridaje y vino.


Los vinos tienen diferentes estructuras (liviano, mediano y firme), entre más liviano, menos cantidad de alcohol, de taninos y se puede maridar perfectamente con un platillo liviano. Para esto, podemos buscar, ya sea en la etiqueta o en internet, el perfil aromático del vino o de las uvas utilizadas y hacer un ejercicio con las etapas de degustación (vista, nariz y boca) con un alimento dulce, otro salado y alguna carne para entender cual es el platillo necesario para maridar tu vino. Es por eso que para entrantes o aperitivos ligeros, como aceitunas, normalmente se les recomendará vinos blancos jóvenes y frescos. Del mismo modo, se les puede recomendar un tinto ligero o un blanco seco para carnes frías.





El vino blanco, como el Teo 100% Chenin Blanc de la vinícola Retorno, tiene una acidez y una estructura liviana que permite un balance perfecto con un queso Brie. Por otro lado hay vinos que permiten un maridaje con quesos de alta intensidad como el Escala 100% Syrah de la vinícola Hilo Negro, con un queso azul.




Segundo consejo: Complementar y potenciar.


Recordemos que queremos encontrar características comunes entre vinos y platillos, para lograr combinar correctamente los sabores dulce, salado, ácido y amargo sin que ninguno predomine. La acidez del platillo a escoger, aminora la sensación ácida del vino, suaviza los taninos y por lo mismo va a ser más dulce. Por otro lado, los alimentos amargos aumentarían la presencia de los taninos y será menos dulce. Lo que aquí te estamos recomendando es maridar un vino dulce con un postre, como un helado de chocolate y frutos rojos con el Merlot de la vinícola Kruger, o en dado caso, servir el mismo vino con el que la carne fue cocinada.


Si es que es el caso, un vino tinto robusto, de crianza o de reserva, como el Nebbiolo reserva de Vinos Cruz, se maridan perfectamente con una carne de cordero o carnes cocinadas al horno con especias que ofrecen mayor intensidad, pues estos vinos equilibraran la grasa del corte e intensifican el sabor.



En caso de escoger pasta, tenemos que tener en cuenta que se deberá complementar la salsa que se utiliza. En caso de ser una pasta a la boloñesa, se puede complementar correctamente con un tinto pero, en un general, es mejor complementar el pesto con un vino blanco.


Como ya sabemos, el vino blanco se recomienda mucho para maridar con pescados y mariscos, pero ¿cuáles son las reglas generales para los pescados? En general, los pescados blancos (2% de grasa), como el Bacalao o la Lubina, son buenos para servirse con un blanco seco como el Kruger blanco; y los pescados azules (5% de grasa), como el atún o el salmón, irán mejor con vinos blancos con barrica o incluso con vinos tintos jóvenes como el Piluchas de la vinícola Retorno.


Tercer consejo: Contrarrestar sabores.


Por ejemplo, el vino blanco seco se puede utilizar para refrescar y mitigar la sensación de calor que nos dan algunas comidas picantes. Al contrarrestar podemos aumentar o disminuir ciertas cualidades del vino, por ejemplo, la comida salada nos ayudará a disminuir la presencia de los taninos en el vino, lo que significa que lo hará más dulce. De igual manera, esta transformación hará que el vino sea menos refrescante y más alcohólico. se puede recomendar un queso azul para un vino generoso como el Tinto de Cruz de vinos Cruz, el dulzor del vino se vuelve un perfecto contrapunto para la intensidad de dicho queso.


Las tres palomas de Cava 57, el Brut, Brut Nature y la Semi, han sido nuestros experimentos para definir cuales son los maridajes adecuados para vinos espumosos. Decidimos que aquello que trae especias, chiles y grasa, las cuales permiten que la textura de las burbujas equilibre los sabores: Desde ostiones preparados, mole poblano y hasta chiles de agua rellenos de quesillo, un pescado frito con chile de guajillo.


Las carnes blancas, de pollo o de conejo, son carnes neutras que, dependiendo como se prepara se utilizaran diferentes vinos. Por ejemplo si se prepara el pollo en entomatadas o en tacos dorados, se podría escoger un vino tinto no demasiado robusto, pero intensos como el Kruger cabernet-tempranillo. Sin embargo, si el pollo se cocina con sabores más ácidos o dulces, como un pollo al limón con ajo, jengibre, miel, jugo de limón, tomillo y orégano, o como un pato con ciruelas o manzanas, te recomendaremos vinos blancos secos de acidez baja como el Independiente, 100% Xarel-lo, de Cava 57.