El costo del agua

Cuando fui a mi primera vendimia en el Valle, observé cómo miles de hectáreas donde crecía uva en perfecto estado parecían estar abandonadas. Las uvas, pertenecientes a la vinícola L.A.Cetto, se quedaron sin cosechar durante toda la vendimia, parecía un camposanto donde las uvas se dejaron para convertirse en pasas. Yo vivía en una casa justo al lado del monstruo que tienen como vinícola y el hermoso paisaje del Valle era interrumpido por el tamaño de sus contenedores industriales y el ruido que no dejaba dormir. Era una fábrica desagradable pero hacía que las vinícolas en las que trabajé fueran todavía más bellas. Entonces nada, lo olvidé, cuando veía una botella de esta fábrica en las tiendas de conveniencia me acordaba con asco y ya, lo dejé pasar.


La siguiente guerra mundial será por la lucha del agua pero las guerrillas ya empezaron.

Hoy escribo sobre un soldado de esta guerra, Óscar Eyraud. El problema del agua en el Valle con respecto a la cultura del vino es sabido e incluso en este blog se han compartido soluciones tales como la permacultura y el keyline, soluciones que solo compañías de gran poder adquisitivo pueden darse el lujo de llevar a cabo. Hoy escribiré sobre el impacto mayor, sobre la ola de violencia que se desprende del desabasto del agua por medio explotación de empresas transnacionales y las técnicas de despojo para exterminar a las cultura que conforman a México.


Los Kumiai-Mexicanos se encuentran principalmente en Baja California norte en el municipio de Ensenada. Sé poco de esta cultura, sé lo que wikipedia y otras páginas me pueden enseñar. Me enteré de lo que ya tenía previsto, en esta comunidad no hay sin telefonía ni acceso a internet, no se respeta el derecho al agua potable, no hay alumbrado público y la escuela que hay, la construyeron ellos sin ayuda del Estado. No es ningún secreto que estas comunidades son segregadas. Óscar Eyraud Adams pertenece a esta comunidad y es de los primeros ecologistas que denunció el despojo de agua de las trasnacionales. Según Infobae, la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) entregó en 2010 un permiso a la cervecera Heineken para explotar un millón 892 mil 160 metros cúbicos de agua cada año en Tecate, asimismo la cervecería Heineken que tiene más de 12 pozos a su concesión en el Municipio de Tecate (los cuales ya están abatidos según la Dirección de la Comisión Estatal de Servicios Públicos de Tecate). En cambio los Kumiai no tienen permiso para la extracción de agua. Antes tenían 3 mil pencas de nopal, 200 árboles frutales y una huerta para autoconsumo, ahora solo queda tierra árida y CONAGUA parece tratar de matarlos lentamente al negarles a los Kumiai la construcción de un pozo para los cultivos. Las consecuencias directas son la migración de jóvenes Kumiai, la deshidratación, la malnutrición, la muerte individual, muerte de una cultura, de un territorio y de una cosmovisión.


La negligencia y el valemadrismo de parte de las autoridades sigue sorprendiendo. Por sí CONAGUA no lo sabe, le informamos que existe un arroyo a tan solo 400 metros de las familias en el que solo requerirá un mínimo esfuerzo suyo para que estas familias puedan utilizar esta agua para la agricultura. Es mas, la comunidad indígena Kumiay de Juntas de Nejí y la cervecería Heineken de Cuauhtémoc Moctezuma están en el mismo Municipio pero no pertenecen al mismo acuífero. Esto significa que ni siquiera le tienen que quitar agua a sus preciadas cervecerías, lo cual deja en claro las prioridades. También ha habido políticos que han prometido proyectos de siembra, cría de chivas e invernaderos pero nada ha pasado. Oscar escribió en su página de facebook:


“Inexplicablemente –escribió–, la CONAGUA ha iniciado una campaña para la renovación masiva de las 531 mil concesiones de aguas nacionales (2 por ciento de los concesionarios controlan 70 por ciento de las aguas concesionadas), la cual perpetuaría hasta 2050 las actuales dinámicas de sobreconcesionamiento, violación de los derechos de los pueblos indígenas, de compra-venta y especulación de concesiones, acaparamiento-despojo, contaminación e impunidad… La cervecería Tecate, ahora Heineken, ocupa recibir este comunicado. Ya no es posible su desmesurada operación.”


La tía de Óscar, Aurora Meza, le enseñó desde muy chico la importancia de su lengua y de la constante lucha que se tenía que hacer para preservarla. Ella fundó el grupo Abuelas que se dedicaba a la enseñanza y conservación de la lengua Kumiai pero lamentablemente la demandaron falsamente por hurtar un equino para quedarse con sus tierras. Fue encarcelada y su diabetes empeoró. En cuanto salió en libertad, murió, con 54 años. Ella fue sólo una de las víctimas pues el saqueo de la tierra es un deporte que se ha practicado ya por quinientos años, deporte que políticos y ganaderos, apoyados por el ejército, gatilleros y narcos, siguen practicando. Fuera de su casa, Óscar Eyraud Adams, en el callejón Libertad, fue cobardemente asesinado a balazos la noche del jueves por un grupo armado afuera de su domicilio con 34 años. Según dio a conocer la Comisión Ciudadana de Derechos Humanos (CCDH) del Noroeste, fue un "Crimen orquestado por presuntas fuerzas interesadas en el acaparamiento del agua con fines particulares". Así fue como este guerrero se convirtió en un número más de los 80 asesinatos de defensores del medio ambiente y el territorio desde 2012.



Según la investigación del Reforma por Aline Corpus revela la injusticia hídrica que existe a partir de instrumentos legales que no permiten que los pueblos originarios tengan derecho legal de administrar o acceder al agua de sus territorios. Los convenios internacionales y los artículos constitucionales han establecido que casi el 70 por ciento de las concesiones les pertenecen a 2 por ciento de los usuarios de México, permitiendo el despojo de los recursos naturales. Es por eso que se demanda una Ley General de Aguas, "(Una ley) que reconozca los derechos territoriales de los pueblos indígenas sobre las aguas de los territorios que habitan u ocupan, esa es nuestra exigencia desde el norte hasta el sur, reconocer la gestión y sus propios mecanismos internos, sus sistemas normativos".


Ocupamos justicia y una digna distribución de las concesiones del agua.



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