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Ebrios y laboriosos

Actualizado: 2 ago 2023


Una de las misiones más importantes en Dos Cuerpos es entender el trasfondo de todos nuestros productos, desde quién lo elabora, por qué y cómo, pero también el aspecto histórico, social y artístico que han tenido nuestros productos. Es por eso que queremos compartir las obras de diferentes artes que hacen alusión a los productos que manejamos. En esta ocasión, les compartimos algunas consideraciones del libro de Miguel Ángel Vázquez Meléndez titulado Ebrios y laboriosos: dos aproximaciones de la sociedad capitalina hacia el final del s.XVIII publicado por El Colegio de México. Nos interesó porque es un libro que nos permite ver cómo ha sido el negocio en torno a bebidas alcohólicas en el virreinato y sus implicaciones en el comercio de alcohol contemporáneo. Acá les compartimos algunos aspectos interesantes del libro que les puede interesar.





El libro retrata las dos visiones que se tenían alrededor del alcohol durante el virreinato y cómo fueron evolucionando. Son la herencia de lo que actualmente seguimos repitiendo. Son visiones que se pueden resumir en que los negocios como Dos Cuerpos, pulquerías y mezcalerías, son malos o buenos para la sociedad.


La primera visión, la conservadora, establece que son negocios que afectan negativamente a la urbe mexicana. Dice:


“El auge de la producción pulquera coincidía con el aumento de los desórdenes públicos y los planes de reordenación urbana” (Velázquez, p.21)


El libro hace referencias a las quejas escritas de personas comunes sobre los escándalos en las pulquerías, vinaterías y demás lugares donde se vendía el alcohol. Esta visión ubica como el embellecimiento urbano y al funcionamiento de los expendios de bebidas embriagantes, como dos aspectos contrarios al orden social. Lamentablemente, al leer las quejas, nos damos cuenta que este tipo de negocios, en especial los que comercializaban alcoholes provenientes del maguey, estaban asociados con la idolatría y con la clase baja. Es decir, a la gente con dinero que tenía el acceso de hacer una queja formal, les parecían de mal gusto por una cuestión racista y clasista. La concepción racista de relacionar un tipo de bebida, o cualquier otra actividad, con cierta clase o raza, es algo que necesitamos cambiar como sociedad.


“El consumo del pulque se asoció con las ceremonias religiosas realizadas antes de la conquista, lo que provocó la expedición de una Real Cédula en 1529, en la que se ordenó vigilar a los indios consumidores a fin de combtir la idolatría” (Velázquez, p.23)


Creemos que esta visión del mundo busca fomentar una idea del “orden social” que significa segregación y, al mismo tiempo, propone limitar la libertad de expresión, cosa que en DC tratamos de fomentar. Por otro lado, las pulquerías y demás lugares que se demonizaron, eran los únicos lugares que permitían la transmisión oral y audiovisual en una sociedad con alto grado de analfabetismo. También habían compositores y versistas que facilitaban la transmisión de información de manera amena y divertida (p.22). Era el único lugar para que la gente trabajadora se pudiera enterar de los problemas sociales, de nuevas tecnologías, a parte de relajarse y de disfrutar canciones populares.


Se relacionaba la ociosidad y los juegos de azar a la embriaguez. Esto en específico nos sorprendió, pues en Dos Cuerpos propiciamos la ociosidad y los juegos de azar. Creemos que son necesarios para tener un índice de felicidad saludable en México, para distraernos y para poder establecer diferentes relaciones sociales. Las quejas, también se referían a los vendedores de billetes de lotería, a los versistas, maromeros y titiriteros. Acá en DC, todos estos tipos de artistas son bienvenidos e incluso los invitamos para crear eventos donde se disfrute del arte contemporáneo junto a una copa de mezcal o de vino. Creemos que en estos momentos de ociosidad y de juego, las divisiones sociales se difuminan y, por lo mismo, se cuestionan y se eliminan.


Habiendo dicho eso, si creemos que tiene que haber algún tipo de control para que los excesos nos conviertan en enfermedades como el alcoholismo y la ludopatía que tienen repercusiones tanto en las familias como en la sociedad. Pero encontramos mucho valor en la convivencia a través del ocio, del baile y de los juegos de azar.


“Cotidianamente, en la ciudad de México junto con el chinguirito, vendido en unos locales llamados zangarros, se consumían pulque, vinos importados y una amplia variedad de combinaciones de bebidas alcohólicas con frutos, en las pulquerías, vinaterias, casas de juego, botillerías y paseos. Al anochecer, a la hora en que cerraban algunos de estos sitios, la ingestión continuaba en las plazas públicas y en las calles, donde se congregaban los bebedores, acompañados por músicos y cantantes, en ocasiones por prostitutas o por mujeres que parecían serlo, según los serenos encargados de la vigilancia nocturna, que las conducían a los juzgados. La conducta de los bebedores y de otros grupos marginales era contraria al orden proyectado por los gobernantes y apoyado por otros sectore de la sociedad novohispana” (Velázquez, p.46)



El aguardiente de caña fue legalizado hasta 1796 por el segundo conde de Revillagigedo. Se legalizó por intereses económicos pues los inversionistas particulares que manejaban la venta de estos productos eran nobles: el conde Rega y el Conde de Xala (p.20). La principal razón fue por un texto de Silvestre Díaz de la Vega quien escribió sobre las ventajas de legalizar las bebidas alcohólicas, incluyendo algunos reglamentos, cálculos de su rentabilidad y un proyecto económico para su libre fabricación y expendio (p.33). Los beneficios eran para los condes, para el virreinato y para la corona española pero claro que no se interrumpió la producción clandestina:


“La persecución de los contraventores y la aplicación de castigos excesivos, causantes del desamparo de las familias que, sin recursos, se dedican a actividades ilícitas” (Velázquez, p.35)


Entonces, cuando le convino a las reformas borbónicas y a la corona, para explotar la caña de azúcar y así crecer los mercados regionales novohispanos y peninsulares, se empezó a cambiar la concepción social de estos negocios.


Ahora, el chiste no es demonizar a los nobles de la nueva españa, sino rastrear los inicios de la regulación del alcohol. Al legalizar el comercio, tuvieron que enfrentarse a toda la gente que ya se dedicaba a estos negocios, la mayoría con linajes pulqueros y mezcaleros precoloniales. Por un lado se demandaba por ley que los sitios recreativos suspendieran sus actividades hasta cierta hora para que los trabajadores pudieran trabajar al siguiente día, y por otro lado “las festividades en el palacio se prolongaban hasta la madrugada y sus participantes estaban exentos de las restricciones” (Velázquez, p.51)


Me imagino al virrey pensando ¿Cómo permito que mis amigos nobles vendan su producto si le estoy prohibiendo la misma actividad a vendedores ambulantes y a los propietarios de expendios clandestinos? En DC es una problemática que creemos bastante vigente pues las producciones industriales y los tipos de mezcales que venden ciertos famosos, son los que tienen rentabilidad y son los que se pueden vender legalmente. Por otro lado, están las familias mezcaleras a quienes les fuerzan vender sus tierras y a las que no les permiten vender legalmente.


El local de Dos Cuerpos se encuentra en el centro, frente a la plaza de Danzon que se encuentra a un lado de la Biblioteca México. Está muy cerca del paseo de la Alameda (1539), el paseo de bucareli (1788) y el paseo de Revillagigedo (1780), y como nos dice este libro, fueron espacios recreativos creados a apartir de las reformas Borbónicas con la intención de que se usaran. Eran lugares donde la gente paseaba, a pata o a caballo, donde había puestos ambulantes, almuerceras, donde se podía disfrutar de un pulque, de nuevas composiciones ibéricas y novohispanas, “también eran el punto de contacto con los agricultores de los pueblos aledaños a la capital que ofrecían plantas, flores y frutos, cultivados en sus parcelas o en chinampas.” (Velázquez, p.58)


Por eso estamos aquí, queremos honrar la tradición. Por otro lado, somos parte de otra época, somos parte de una generación que necesita invertir en el ocio recreativo, porque fuimos la generación que no salió de su casa por dos años, y las convivencias sociales empiezan a ser cada vez más difíciles, a parte que la depresión está cañona. La gente ya no sabe qué hacer para divertirse porque todo está mal visto o porque no hay dinero. Vengan a Dos Cuerpos, acá la carga moral la cargamos nosotros y tenemos precios accesibles :)



Esperamos que haya sido de su agrado y si tienen alguna sugerencia o comentario, estamos al pendiente.


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